The Host (la huésped) – The Host

Sí, señores, vamos a hablarles de La huésped: esa película e historia en general que se podría haber ahorrado el mundo de haber caído en comprar lentillas azules. No te leas esto si te tomaste la película como algo serio, te recomiendo un psicólogo en tal caso.

The Host, esa película llena de incongruencias en el guión y contradicciones, se estrenó este año y está basada en otra de las rosáceas novelas de Stephenie Meyer, ¿qué quiere decir esto? Pues que ya sabes lo que te vas a encontrar. Yo la vi sabiendo a lo que iba (nada nuevo, el esqueleto de toda novela rosa desde los inicios del calentón femenino): chica autónoma e independiente conoce a chico, se enamoran, momento polvazo, chico y chica tienen crisis de pareja, se mete un tercero en discordia y al final: boda. A pesar de que esta no fue así del todo no me proporcionó nada nuevo, aunque he de decir que me sorprendió. Esta vez no habla de vampiros sacados de las peores pesadillas de Anne Rice sino de alienígenas pacifistas con una mentalidad un poco nazi.

La sinopsis de la película, por lo que comprendí, es que el mundo está mejor que nunca, entonces los alienígenas nos invaden para suplantar nuestra alma por mini anémonas pacifistas que quieren descubrir dónde están los últimos humanos para matarlos (pregunta: si tan bien estaba el planeta, para una vez que no la cagamos, ¿van y nos quieren matar?).

Melanie, la chica de la peli, ha sido capturada por el núcleo supremo de alienígenas y le implantan el alma de la anémona Wanderer (que en un intento demasiado sofisticado del traductor decidió dejar en inglés perdiendo así todo doble significado y quedando en un mero nombre largo cuando podría haberse llamado Nómada, Errante o algo así). Sin embargo, ¡sorpresa! El alma de Melanie no desaparece y se ve transformada en una voz en off con la que discute todo el tiempo, al principio para convencer de que no le diga nada a la rubia mala (que a partir de ahora llamaremos Cifuentes) sobre el paradero de su familia humana, y más tarde para decidir si besa o no a su novio. La voz de Melanie tiene un papel y función tan importante que muchas veces me alegré de estar viendo la película porque de haber leído el libro me habría pegado un tiro. En otro de mis momentos de lucidez me recordó a muchos de los diálogos que tiene Bella en Crepúsculo, y me apené pensado que esa voz en off habría sido el mejor papel que le podrían haber dado a Kristen Stewart en lugar de dejarnos boquiabiertos con tal atroz interpretación llena de dramatismo y matices.

The Host es una película que teniendo un mínimo de criterio con la vida misma si te la tomas en serio, sufres. No obstante desde el momento en que te la tomas como una película de humor, la cosa cambia.

Los grandes momentos del tipo “voy a besar al novio del cuerpo al que estoy poseyendo porque necesito que mi voz en off vuelva y sé que así aparecerá, pero cuando aparece decido resolver la situación al estilo alienígena” seguidos por impactantes frases finales filosóficas dignas de tatuar en el pecho en estado de melopea aguda. Todo ello forman una ensalada de sensaciones que no sabes como definir y situaciones muy graciosas, tales como el momento en el que la Cifuentes aparece dispuesta a matar a Wanderer pero tal aparición en la que esperas algo de acción dura tanto como un disparo venido de la nada que derriba a la rubia. Ahora eso sí, no penséis que os he dicho los mejores momentos porque hay miles más la mar de divertidos. No la recomiendo a nadie que quiera aprovechar su tiempo y sí a alguien que tenga un problema de hormonas muy acelerado.

Duración: 125 min.

Director: Andrew Niccol

País: Estados Unidos

Nota palomitera: 1/5

Medianoche en París – Midnight in Paris

Creo que como toca, voy a hacer mi primera entrada sobre una de mis películas favoritas. Ésta es Medianoche en París (Midnight in Paris) de Woody Allen.

Creo que Woody Allen es un director que o se odia o se ama. En mi caso, me encanta, la desconfianza me venía más sobre el sito en donde estaba rodada la película: París. Siempre he sido muy de no gustarme lo francés, no por nada en especial, pero he tenido muy malas experiencias con el idioma y muchos profesores, siempre pensé que París sería una capital de modernidades y gente demasiado ocupada en ser artista. No obstante la película no solo logró que me enamorase de la trama y el guión sino que además también logró que me muriese de ganas por visitar la ciudad.

Este largometraje es uno de los incluidos en la saga que el director está haciendo de películas con aroma a capital europea. Empezó con Viky, Cristina, Barcelona (2008) (a pesar de ya haber rodado Match Point con ambientación londinense), siguió con Medianoche en París (2011) y la última ha sido A Roma con Amor (2012).

Medianoche en París es una historia que engancha desde el principio al final, con un Owen Wilson de protagonista de carácter bien marcado y que se sale en su papel (sí, a mí al principio tampoco me convencía, pero ¡eh! Lo hace muy bien). Narra la historia de un guionista en busca de la inspiración para su primera novela, él y su mujer se quieren casar y seguir con su vida en Estados Unidos, pero él no queda tan convencido cuando descubre París y sus misterios. Así contada parece algo sosa, pero he de decir que es muy divertida al mismo tiempo que sublime si eres escritor más o menos entusiasta.

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Los puntos clave a destacar son los momentos en los que empieza a encontrarse con sus autores de referencia, ¿qué artista no soñó alguna vez encontrarse en una situación similar? Que tu obra la revise la mayor mecenas, o dejarse aconsejar por Hemingway son solo locuras dignas del sueño de cualquier artista.

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En resumen: divertida comedia romántica con fuerte y firme presencia de la cultura literaria y artística en general y con un mensaje muy bonito. Todo un clásico reciente de Woody Allen con el que ganó el Oscar al mejor guión original en 2011.

Cosas a destacar: increible historia y preciosa banda sonora.

Duración: 96 min.

Director: Woody Allen

País: Estados Unidos

Nota palomitera: 5/5