American Horror Story

Ayer terminé en un tiempo récord la segunda temporada de American Horror Story seguida de la primera, que había acabado la semana pasada.

American Horror Story es una serie atrevida, morbosa y perturbadora que no tiene miedo a ser descarada e incluso rozar lo grotesco, aunque siempre con mucho estilo. No apta para personas sensibles al horror pero muy recomendable para el resto de público, sobre todo para aquellos a los que les encante el thriller y el miedo. Cuenta con un reparto excepcional que ha demostrado su flexibilidad y maleabilidad a la hora de adaptarse a los papeles tan variados que exigen sus distintos personajes. De ahí los merecidísimos Globos de Oro que recibió la actriz Jessica Lange por sendas temporadas y, por mi parte, creo que Lily Rabe merece también su reconocimiento en el estrellato, puede que en la primera no actuase con un papel destacable, pero en la segunda da a demostrar la fuerza y potencia que tiene como actriz: sublime.

La primera temporada nos presenta una serie de 12 capítulos a cada cuál más trepidante. He de reconocer que al principio me pareció algo típica pero en seguida cambié de idea. No es solo quelas pinceladas de terror me engancharan, si no que la interpretación de las actrices me viciaba a seguir viéndola, tanto como la intriga que empezaba a suscitar la historia.

Los personajes eran, cuanto menos, carismáticos y si bien a los principales quedan un poco simples, los secundarios son brutalmente geniales (ahí empecé a enamorarme del papelón de Jessica Lange, poco a poco, descubrir la sutileza de Lily y, por supuesto, también caí en la tentación de Alex Breckenridge, que tampoco es tan guapa al natural). Los sustos, el romance y la violencia de las escenas se siguen a un ritmo imparable y casi exhaustivo sobre todo en los últimos capítulos, todo esto alimentado de algún que otro giro inesperado para terminar con una serie fuera de lo normal (no quiero revelar demasiado, pero el final es excepcional).

La segunda temporada me preció algo más flojilla al principio. Tal vez fuese porque le había cogido demasiado cariño a unos personajes y unos papeles que, como es tradición en esta serie, ya no se van a repetir (cada temporada se desarrolla de manera individual a pesar de que muchos de los actores se reciclen, de ahí el poder ver la gran moldeabilidad de los actores: es una receta original y buena). Al principio no me gustaba la fantasía de la misma: extraterrestres, ¿quién cree en los extraterrestres? Pero bueno, luego pensé ¿y quién cree en los fantasmas o en Dios? Así que intenté ser menos escéptica y la vi con fe ciega en los guionistas que, sin lugar a dudas, no solo no me decepcionaron sino que se superaron con creces. Esta otra temporada Asylum cuenta con 13 capítulos ambientados en los años 70. Ahí vemos la grandeza de actores que ya habíamos visto antes en nuevos papeles, así como la presentación de nuevos como a Sarah Paulson quien se gana a pulso la participación en la tercera temporada.

No contaré mucho de la trama, sólo diré que los guionistas se la trabajaron mucho más, hay giros argumentales muy logrados, mucha tensión y misterio, y todo bien atado. Si por algo son geniales sus guionistas es por lo bien hilada que queda la historia. No hay ni un solo detalle que quede sin respuesta, y para el resto de cosas ya están los paranoicos de sus fans.

Otra cosa que me gustaría subrayar de esta serie es algo que no se suele nombrar en ninguna crítica: los créditos iniciales. Kyle Cooper, de la agencia Prologue, ha sido el encargado de desarrollarlos (es también creador de los de The Walking Dead y Se7en) y para mí son los créditos más grotescos que he visto nunca. Con mi lista de películas de miedo y gore que llevo vistas, en la segunda temporada tenía que pasarlos porque no podía verlos.

Y qué más decir: habrá que esperar hasta octubre para poder seguir palomiteando con esta seriaza. La tercera temporada se subtitulará Coven que es la palabra inglesa para referirse a los grupos de brujas, por lo tanto, ya sabemos qué nos puede esperar.

Curiosidades de la serie [puede contener trazos de la misma]:

  • La actriz Frances Conroy, que interpreta a la versión anciana de Moira en la primera temporada y a la muerte en la segunda, tiene un iris descolorido fruto de un accidente de tráfico y su consecuente cirugía. En la primera temporada aprovecharon esto que para algunos sería un defecto para trazar una trama entorno a él.
  • Los tatuajes que Tate (primera temporada) lleva en el cuerpo cuando sueña están inspirados en los tatuajes reales de Rick Genest.
  • En la segunda temporada, para evitar que los actores dijesen algo de la serie a la prensa, la mayoría actuaba sin tener idea de qué les iba a pasar a sus personajes al final de la misma.
  • Durante la segunda temporada, Zachary Quinto dijo que debido al ambiente tan escabroso e incómodo que había durante los rodajes, empezó a llevarse su banjo para animarse durante los descansos.
  • En la segunda temporada, la canción que cantan en uno de los capítulos llamada The Song Name también recibe el nombre de The Banana Song, de ahí el apodo de Lana Banana a Lana Winters. Esta escena fue incluida a petición de Jessica Lange.

El final de la segunda temporada:

Mucho se ha dicho y escrito sobre escena final de la segunda temporada. Recordemos a Lana Winters que se disculpa justo antes de disparar a su hijo y luego vemos cómo, retrocediendo en el tiempo, Lana sale del sanatorio después de que la hermana Jude le diga “si miras al mal a los ojos, el mal te devuelve la mirada”. ¿Qué significa esto?

Mucho se ha dicho en internet sobre esta escena. Me asombré incluso al ver la cantidad de gente que piensa que realmente toda la temporada es una invención de Lana Winters para escribir su libro y ser famosa. De ahí que todos los personajes mueran o desaparezcan. Sin embargo, a servidora no le convence ese final porque entonces, no solo que toda la temporada sería una locura (que tampoco sería tan extraño) sino que además muchas cosas quedarían raras.

Sin embargo hay otra teoría que explica esta última parte sin necesidad de recurrir a una doble lectura de toda la temporada. Simplemente la hermana Judge le avisa de que la locura puede venir de muchas cosas al igual que el pecado, y ser demasiado ambiciosa puede crear monstruos. Cuando Lana dispara a su hijo, ve en los ojos de él el fruto de su ambición, su pecado y su locura.

¿Cuál es vuestra teoría?

Cosas a destacar: guión y actuación.

Duración: 40 min.

Director: Ryan Murphy (Creator)Brad Falchuk (Creator)Bradley BueckerMichael UppendahlAlfonso Gomez-RejonDavid Semel

País: Estados Unidos

Nota palomitera: 4,5/5

The Purge: La noche de las bestias – The Purge

Indudablemente, The Purgue parte de una idea muy interesante: en un futuro cercano, en EE.UU. durante una noche al año, están permitidos todos los crímenes, por lo que principalmente existen dos opciones: salir a cometer robos, violaciones y asesinatos… o esconderte y tratar de protegerte hasta que pase la noche.

Qué demonios, la idea suena genial, muy mal lo tienen que hacer para que no sea una buena película… y efectivamente.
Este thriller distópico (o utópico, según se mire) comienza bastante interesante, pero conforme pasan los minutos todas las expectativas que nos había creado se van convirtiendo en decepciones, con un guión muy sencillo repleto de incoherencias y resoluciones ridículas.
La idea de la película está muy mal aprovechada, ya que termina siendo una película muy convencional y previsible: unos pocos sustos típicos y muchas escenas de supuesta tensión que acaban aburriendo. Para palomitear una tarde en casa puede estar entretenida, pero no merece la pena pagar por verla en el cine.
Eso sí, he de reconocer que para sus creadores está siendo muy taquillera y rentable, ya que solo ha constado 3 millones y los beneficios ya se cuentan por decenas de millones.
Como curiosidad, decir que el tráiler te cuenta prácticamente el 90% de la película. Si quieres ver la película NO veas antes el tráiler porque es un spoiler absoluto.

Cosas a destacar: La idea de la que parte la película y un par de escenas de acción.
Duración: 86 min.
Director: James DeMonaco
País: Estados Unidos
Nota palomitera: 2/5